Actividades Manipulativas

Ahora toca el turno de compartir el trabajo titulado Actividades manipulativas para el aprendizaje de la Física de BENITO VÁZQUEZ DORRÍO del Departamento de Física Aplicada, Universidade de Vigo, España y de ANTONIO RÚA VIEITES del Departamento de Métodos Cuantitativos, de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, España.

Al principio de su texto se  lee “La Física es un referente para la comprensión de buena parte de la ciencia y de la tecnología actual, así como de innumerables fenómenos sociales asociados. Es por ello que tradicionalmente figura en el currículo educativo general en donde actualmente, se requiere no sólo la mera acumulación de conceptos sino el desarrollo de habilidades que capaciten al alumno para el análisis crítico, la resolución de problemas interdisciplinares, así como dominar el uso de la información para crear conocimiento (Kelly, 2000). Sin embargo, esta potencial importancia no se traduce en un amplio reconocimiento e interés por la misma, generalizándose una preocupante visión simplista y empobrecida de la misma. Aparentemente, una de las dificultades para llevar a cabo un posible acercamiento al mundo de las ciencias y la tecnología es la propia metodología de enseñanza de sus conceptos, principios y leyes, muy centrada dentro del aula en la clase magistral.

Entre las estrategias a emplear para hacer más atractivo su aprendizaje y conocimiento se encuentran las actividades manipulativas, también llamadas según el contexto pequeñas experiencias motivadoras, trabajos prácticos o experiencias de cátedra (Foto 1), en donde la comprensión de procesos naturales concretos se realiza a través de la experimentación directa (UNESCO, 1962; Hilton, 1981; Carpenter y Minnix, 1981; Walker 1997; Johansson y Nilsson, 1999; McAlenxander, 2003), en el entendimiento de que una manipulación física provoca una implicación cognitiva, necesaria la primera pero no suficiente (Lucas 1983). Aparentemente además el uso del propio “método científico” conlleva, cuando menos, una predisposición
por la investigación y un aumento de implicación del alumnado (Garret, 1995).

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